De ‘El libro de los hombres-lobo’ de Sabine Baring-Gould, Londres, 1865.

De ‘El libro de los hombres-lobo’ de Sabine Baring-Gould, Londres, 1865.

De ‘El libro de los hombres-lobo’ de Sabine Baring-Gould, Londres, 1865.

De ‘El libro de los hombres-lobo’ de Sabine Baring-Gould, Londres, 1865.

La siguiente versión de un curioso sermón medieval fue tomada de una antigua edición alemana de los discursos del Dr. Johann Geiler von Keysesperg, un famoso predicador de Estrasburgo. El libro se llama: ‘Die Emeis. Dis‘ist das Buch von der Omeissen, und durch Herr der Kunnig ich diente gern. Und sagt von Eigenshafft der Omeissen, und gibt underweisung von der Unholden oder Hexen, und von Gespenst, der Geist, und von dem Wutenden Heer Wunderbarlich”.

Esta extraña serie de sermones son del año 1508, de Estrasburgo, y fueron escritos por Johann Pauli, quien los publico en 1517. El doctor murió un domingo de Cuaresma en 1510. Hay una edición en latín de sus sermones, pero no se sabe si es la misma serie. La edición alemana está ilustrada con grabados ingeniosos y claros. Entre otras imágenes, hay representaciones del Sabath de las brujas y un hombre-lobo atacando a un hombre.

El sermón fue presentado el tercer domingo de Cuaresma. No hay un texto seleccionado, pero hay una referencia general al evangelio de ese día. Este es el discurso:

“¿Qué podemos decir de los hombres-lobo? Hay criaturas que corren entre los pueblos y devoran a hombres y niños. Como los hombres dijeron acerca de ellos, corren a todo galope, lastimando a los hombres, y se llaman ‘ver-wolff o wer-wolff’. ¿Acaso sé lo suficiente sobre ellos? Sí, es mi respuesta. Son lobos que devoran a hombres y niños, y aparecen en siete formas:

1-Esuriem-Hambre.

2-Rabiem: Salvajismo.

3-Senectutem: Antigüedad.

4-Experientatiam: Experiencia.

5-Insaniem: Locura.

6-Diablum: El demonio.

7-Deum: Dios.

De 'El libro de los hombres-lobo' de Sabine Baring-Gould, Londres, 1865.

De 'El libro de los hombres-lobo' de Sabine Baring-Gould, Londres, 1865.

La primera ocurre a través del hambre; cuando los lobos no encuentran nada para comer en el bosque, van a comer personas. Cuando hace mucho frío, los venados y los pájaros van a los pueblos en busca de comida.

En la segunda forma, los lobos comen niños por su salvajismo innato. Éste surge a partir de su condición de lobos. Los lobos que viven en lugares fríos son más pequeños e ese relato, pero más salvajes que otros. En segundo lugar, su salvajismo depende de la temporada; son más salvajes alrededor del tiempo de Navidad, por lo que los hombres tienen que estar mucho más atentos que en otros momentos. Es como dice el proverbio: ‘Aquel que busca al lobo en Navidad, al campesino en lunes santo y al clérigo en Cuaresma, es un hombre de valor’. Su salvajismo también depende de sus crías; cuanto más crías tengan, más salvajes son. Esto se puede comprobar en todas las especies animales. Un pato salvaje, cuando tiene crías, está totalmente a la defensiva. Un gato lucha por sus gatitos, y los lobos hacen lo mismo.

En la tercera forma, los lobos hacen mal según su edad. Cuando un lobo es viejo, es más débil, por lo que no puede correr lo suficientemente rápido como para agarrar animales, y en consecuencia atrapa hombres, que son más fáciles de cazar. También les resulta más fácil destrozar a los hombres por sus dientes, aunque cuando son muy viejos se les rompen.

En la cuarta forma, las heridas que los hombres-lobo inflingen surge de la experiencia. Se cree que la carne de un humano es mucho más dulce que la de otras criaturas. Entonces, cuando un lobo prueba esa carne por primera vez, luego quiere volver a hacerlo.

En la quinta forma, la herida surge de la ignorancia. Cuando un perro está enojado, muerde a cualquier hombre, no reconoce a su propio amo. Y qué es un lobo, sino un perro loco y salvaje que no considera a ningún hombre.

En la sexta forma, la herida viene del demonio, que se transforma a sí mismo en lobo, como dijo Vincentius en su ‘Speculum Historiale’. Cuando los romanos lucharon contra los hombres de África, su capitán se quedó dormido y entonces fue un lobo y le quitó su espada. Ese era el demonio en forma de lobo. Lo mismo escribió William de París: un lobo matará y devorará a los niños, y hará las más grandes travesuras. Existió un hombre que creía que era un lobo, y fue encontrado en el bosque, muerto de inanición.

En la séptima forma, la herida viene del castigo de Dios. El Señor castiga a ciertos pueblos con ataques de lobos, como le ocurrió a Elisha; cuando quiso ir a la montaña de Jericó, unos muchachos traviesos se burlaron de él y le dijeron: ‘¡Cabeza hueva, acércate!’. Entonces los maldijo, tras lo cual dos osos salieron del bosque y devoraron a la mayoría de los niños por orden de Dios. Lo mismo ocurrió con un profeta que había recibido órdenes de Dios para ir a comer pan a la casa de una persona. Cuando estaba volviendo a su casa, apareció un león y se lo comió, dejando solo al asno por orden divina. El hombre debe acudir a Dios cuando usa a las bestias para hacer sus propias maldades. Amén.”

Se puede ver a través de este extraordinario sermón que el Dr. Johann Geiler von Keysersperg consideraba por igual a los hombres-lobo y a los lobos naturales, deseosos de carne humana. Pone de lado la teoría de que son hombre en estado de metamorfosis. Sin embargo, alude a esta superstición en su sermón sobre los hombres salvajes de los bosques.

Infección

Es común dentro de la ficción moderna encontrar conversiones en hombre-lobo a través de la mordedura de otra criatura semejante, pero en las leyendas no lo es tanto, ya que los hombres-lobo rara vez dejan a sus víctimas vivas.

A veces no queda claro en las películas si la mordida de un hombre-lobo infecta a la víctima con alguna enfermedad, o si la persona mordida está bajo algún tipo de maldición. La fuente de esta confusión es fácil de determinar. Algunos incluso afirman que el consumo de comida preparada por un licántropo es suficiente para llevar la infección.

La rabia era considerada en el folclore antiguo una maldición de los dioses. Una persona mordida por un perro rabioso u otro animal, eventualmente comenzaba a comportarse como bestia. Tradicionalmente, toda la locura cae bajo el dominio de la luna. En las películas, la mordida de un hombre-lobo actúa de una manera muy semejante a la mordida de un perro rabioso.

admin

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Comentarios

  1. Rosso

    Hola, me encantaria saber de donde sacaste esta pequeña informacion y si podrias darme a descargar el libro.

    7 yearss ago
  2. mencanta este libro

    6 yearss ago
  3. efrain pantoja

    me encanta estas cosas no se si mepudieran informar ma sobre el asunto

    6 yearss ago

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