Hombres-lobo

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La maldición que los convierte

A veces, la condición del hombre-lobo es el resultado de un hechizo lanzado por un mago. San Patricio de Irlanda cambió a Veretius, rey de Gales, en lobo.

Magia negra y brujería

Oleus Magnus decía que los hombres-lobo livonianos se iniciaban bebiendo de una copa con cerveza especial mientras repetían un hechizo.

Ralston, en sus Canciones del Pueblo Ruso, cuenta historias sobre formas de hechizos todavía comunes en Rusia.

Los livoneses decían que las brujas se transformaban regularmente en lobos cuando pasaban por un estanque mágico, lo que simbolizaba un renacimiento en forma animal.

En América del Sur se cree que ciertas hechiceras y brujas saben cómo transformarse en animales como la serpiente, el leopardo, la pantera, los chacales, osos, coyotes, búhos, zorros y otras criaturas. Se transforman para hacer mal o matar a sus enemigos, generalmente bebiendo su sangre.

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El pacto con el demonio

En otros casos, la transformación se realizaba por medio del sometimiento a entes satánicos, y se hacía para cumplir con los fines más detestables, como el deseo de carne humana.

‘Los hombres-lobo, escribe Richard Vestegan, son ciertos hechiceros que, luego de untar sus cuerpos con cierto ungüento que hacen con ayuda del demonio y ponerse una faja encantada, no sólo parecen lobos a la vista de los demás, sino que ellos mismos ven que asumen la forma y la naturaleza de uno, siempre y cuando tengan la faja puesta. Así, se comportan como lobos y matan a la mayoría de las criaturas humanas”.

Tales eran los puntos de vista sobre la licantropía a lo largo de Europa cuando Vergestan escribió en 1628 su ‘Restitution of decayed intelligence’. Los ungüentos y salvias utilizadas debían haber contenido agentes alucinógenos.

Se solía creer que los humanos que entraban en un pacto con el demonio lo hacían por desesperación, y generalmente, para vengar la muerte de un ser amado. Dentro de las creencias europeas supersticiosas, el demonio aparecía bajo la forma de un cochero cuyo carruaje era llevado por corceles negros. El demonio ofrecía una poción que daba la fuerza necesaria para cumplir la venganza y el precio era el alma de la persona. La poción solía venir en forma de un brebaje, cuyo contenido se aplicaba sobre la piel humana a la luz de la luna llena. La transformación en hombre-lobo comenzaba inmediatamente, tras lo cual el humano quedaba convertido perpetuamente en esa criatura.

admin

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Comentarios

  1. uuff si hubiera una manera mas cristiana de ser hombre lobo

    5 yearss ago

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