Lycaon

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Las historias de hombres que se convierten en bestias se remontan a la antigüedad. En partes de la antigua Grecia, los mitos sobre hombres-lobo se conectaron con la religión olímpica.

La licantropía fue así llamada por Apolo Lycaeus –Apolo lobuno-, quien solía ser adorado en el famoso Lyceum o ‘templo del lobo’, donde Sócrates enseñaba. Apolo fue procreado junto con Artemis como lobo divino en Troezen, donde ella purificó a Orestes con la sangre de nueve víctimas sacrificadas. Pausanías  afirmó que Apolo originariamente era una divinidad egipcia y que su nombre deriva de Up-Uat (Ap-ol), un nombre antiguo de Anubis.

En otro mito, Lycaeus o Lycaeon fue un rey-lobo pelasgo que reinó durante un ciclo de nueve años como esposo de la diosa Nonacris. Lycaon decidió engañar a Zeus y para ello lo invitó a un banquete en el que puso carne humana. Pero Zeus, al darse cuenta del engaño, se enfureció y convirtió a Lycaon en lobo, aunque le permitió volver a su forma humana siempre que fuera conciente de su maldición.

Lycaon

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En Arcadia el monte Lycaeus era el lugar de culto de Zeus-lobo. Cada año las reuniones tomaban lugar allí, y los sacerdotes preparaban un festín como ofrenda que incluía carne mezclada con partes humanas. Según la leyenda, quienquiera que probase algo de ahí se convertía en lobo y no podría volver a su gorma humana a menos que se abstuviera de comer carne humana por nueve años.

Virgilio dijo que el primer hombre-lobo fue Moires, esposo de la diosa trinitaria del Destino (Moira), de quien aprendió los secretos de la magia, incluyendo la invocación de los muertos. Virgilio estaba familiarizado con la transformación de seres humanos en lobos. En la obra ‘El satiricón’, escrita alrededor del 60 A. de C. por Petronio, uno de los personajes recita una historia sobre un hombre que se convierte en lobo durante la luna llena.

Plinio el Viejo, citando a Euanthes, dijo que un hombre de la familia de Anths había sido seleccionado al azar para ser llevado a un lago en Arcadia, donde colgó sus ropas en un árbol y nadó a través del río. Esto tuvo como resultado su transformación en lobo, tras lo cual vagabundeó nueve años en esa forma. Luego, si no había atacado a ningún ser humano, tenía la libertad de nadar de regreso para reasumir su forma anterior. Probablemente las dos historias son idénticas, aunque no se sabe nada sobre la participación de ningún descendiente de Antaeus en un sacrificio. Herodoto contaba en sus Historias que los Neuri, una tribu ubicada al noreste de  Escitia, se transformaban algunos días al año.

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