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Los hombres-lobo Benadanti
by nicolas on Mar.23, 2010, under hombres lobos
Los hombres-lobo Benadanti
Los hombres-lobo Benadanti
Los hombres-lobo Benadanti
(un término que podría traducirse como ‘los bienhechores’), al norte de Italia. En este caso los hombres-lobo eran hombres que dejaban sus cuerpos y asumían la forma de lobos. Luego de convertirse en dichas criaturas descendían al mundo inferior para luchar contra brujas.
Este caso surgió en Jurgenburg, Livonia, situada al este del mar Báltico en 1692. Involucraba a un hombre de 80 años llamada Thiess.
Thiess confesó ser un hombrelobo, aduciendo que su nariz había sido quebrada por un hombre llamado Skeistan, un brujo que evitaba que los cultivos crecieran para llevarse los granos al infierno. Para ayudar a que los cultivos siguieran creciendo, Thiess descendió al infierno con un grupo de hombres-lobo para recuperar los granos.
La batalla de los hombres-lobo y las brujas ocurría tres veces al año: en Santa Lucía, Pentecostés y San Juan (los cambios estacionales). Si los hombres-lobo tardaban en bajar, las brujas aseguraban las puertas del infierno y el ganado, las plantaciones e incluso la caza de peces decrecían. Los hombres-lobo llevaban como armas barras de hierro y las brujas usaban sus escobas y varitas. Skeistan rompió la nariz de Thiess con una escoba envuelta en cola de caballo.
Los jueces estaban anonadados por este testimonio, ya que suponían que los hombres-lobo eran agentes del demonio y ahora escuchaban lo contrario. Cuando les preguntaban qué pasaban con las almas de los hombres-lobo, Thiess dijo que iban al cielo. Insistió en que eran ‘los sabuesos del cielo’ y ayudaban a la humanidad a evitar que el demonio se llevara la abundancia de la Tierra. Si no fuera por ellos todos sufrirían. También dijo que había hombres-lobo en Alemania y Rusia, también luchando contra las brujas en sus propios infiernos.
Thiess fue firme en su confesión y negó que haya firmado un pacto con el demonio. También se negó a ver al sacerdote parroquial, diciendo que era mejor hombre que cualquier religioso. Afirmó que no era ni el primero ni el último hombre en convertirse en hombrelobo para combatir a las brujas.

Los hombres-lobo Benadanti
Finalmente los jueces, probablemente por desesperación, sentenciaron a Thiess a diez latigazos por idolatría y creencias supersticiosas.
En la región Friuli de Italia, las tradiciones eslavas, italianas y alemanas se combinaron para dar forma al culto de los Benadanti. Muchos de los Benadanti eran seguidores de Diana.
Carlo Ginzburg escribió en ‘Noches de batalla’:
‘La siguiente investigación establece la existencia fehaciente en fecha tardía (alrededor de 1570) de un culto a la fertilidad cuyos participantes, los Benadanati, se representan a sí mismos como defensores de los cultivos y de la fertilidad de los campos….Esta creencia está unido a un complejo más grande de tradiciones (conectadas con el mito de las reuniones nocturnas presididas por las deidades femeninas). En lo que va del siglo, los Benadanti fueron transformados en brujas y sus reuniones nocturnas, realizadas para inducir la fertilidad, se convirtieron en aquelarres, con tormentas y destrucción en consecuencia.’
Los Benadanti eran llamados a estas reuniones cuatro veces al año, durante los tiempos de cosecha y plantación. En estas reuniones se luchaban las principales batallas con los ‘Maldanti’ o ‘Strigoni’ (malhechores). Los Benadanti luchaban con tallos de hinojo, y los Malandanti con sorgo. Se creía que en ciertas noches el alma de los Benadanti salía de su cuerpo para participar en reuniones con otros de su clase.
Quizás el aspecto más interesante era el método por el que eran elegidos. Nadie decidía ser un Benadanti, el llamado estaba dirigido a ciertas personas en forma de un accidente de nacimiento. Se creía que los hombres y mujeres nacidos con una marca (una membrana fetal interior que cubría todo el cuerpo, en especial la cabeza) tenían misteriosos poderes curativos y podían ver brujas. Las membranas a veces eran conservadas por los Benadanti y luego las usaban como amuletos en sus cuellos.
Al igual que en otras culturas, los Benadanti decían que abandonaban sus cuerpos de noche para cambiar a una forma animal a veces y otras iban cabalgando animales. Mientras estaban afuera sanaban y protegían a la gente del pueblo, mantenían los caminos de los muertos desde su mundo hasta la siguiente parada y luchaban para proteger al pueblo de los ‘Malandanti’.
Los ‘bienhechores’ retuvieron su estampa anti-bujería hasta 1610. Poco después comenzaron a ser perseguidos por la Inquisición y fueron identificados como brujos. Ellos seguían manteniendo que eran el ejército de Cristo en la lucha contra l mal. Como resultado, las creencias locales pasaron por una profunda transformación y, para 1640, los mismos Benadanti reconocían que eran ‘brujas’.
Uno de los incidentes más extraños relacionado con los hombres-lobo fue el de los ‘Benadanti’
De ‘El libro de los hombres-lobo’ de Sabine Baring-Gould, Londres, 1865.
by nicolas on Mar.04, 2010, under hombres lobos
De ‘El libro de los hombres-lobo’ de Sabine Baring-Gould, Londres, 1865.
De ‘El libro de los hombres-lobo’ de Sabine Baring-Gould, Londres, 1865.
De ‘El libro de los hombres-lobo’ de Sabine Baring-Gould, Londres, 1865.
La siguiente versión de un curioso sermón medieval fue tomada de una antigua edición alemana de los discursos del Dr. Johann Geiler von Keysesperg, un famoso predicador de Estrasburgo. El libro se llama: ‘Die Emeis. Dis‘ist das Buch von der Omeissen, und durch Herr der Kunnig ich diente gern. Und sagt von Eigenshafft der Omeissen, und gibt underweisung von der Unholden oder Hexen, und von Gespenst, der Geist, und von dem Wutenden Heer Wunderbarlich”.
Esta extraña serie de sermones son del año 1508, de Estrasburgo, y fueron escritos por Johann Pauli, quien los publico en 1517. El doctor murió un domingo de Cuaresma en 1510. Hay una edición en latín de sus sermones, pero no se sabe si es la misma serie. La edición alemana está ilustrada con grabados ingeniosos y claros. Entre otras imágenes, hay representaciones del Sabath de las brujas y un hombre-lobo atacando a un hombre.
El sermón fue presentado el tercer domingo de Cuaresma. No hay un texto seleccionado, pero hay una referencia general al evangelio de ese día. Este es el discurso:
“¿Qué podemos decir de los hombres-lobo? Hay criaturas que corren entre los pueblos y devoran a hombres y niños. Como los hombres dijeron acerca de ellos, corren a todo galope, lastimando a los hombres, y se llaman ‘ver-wolff o wer-wolff’. ¿Acaso sé lo suficiente sobre ellos? Sí, es mi respuesta. Son lobos que devoran a hombres y niños, y aparecen en siete formas:
1-Esuriem-Hambre.
2-Rabiem: Salvajismo.
3-Senectutem: Antigüedad.
4-Experientatiam: Experiencia.
5-Insaniem: Locura.
6-Diablum: El demonio.
7-Deum: Dios.

De 'El libro de los hombres-lobo' de Sabine Baring-Gould, Londres, 1865.
La primera ocurre a través del hambre; cuando los lobos no encuentran nada para comer en el bosque, van a comer personas. Cuando hace mucho frío, los venados y los pájaros van a los pueblos en busca de comida.
En la segunda forma, los lobos comen niños por su salvajismo innato. Éste surge a partir de su condición de lobos. Los lobos que viven en lugares fríos son más pequeños e ese relato, pero más salvajes que otros. En segundo lugar, su salvajismo depende de la temporada; son más salvajes alrededor del tiempo de Navidad, por lo que los hombres tienen que estar mucho más atentos que en otros momentos. Es como dice el proverbio: ‘Aquel que busca al lobo en Navidad, al campesino en lunes santo y al clérigo en Cuaresma, es un hombre de valor’. Su salvajismo también depende de sus crías; cuanto más crías tengan, más salvajes son. Esto se puede comprobar en todas las especies animales. Un pato salvaje, cuando tiene crías, está totalmente a la defensiva. Un gato lucha por sus gatitos, y los lobos hacen lo mismo.
En la tercera forma, los lobos hacen mal según su edad. Cuando un lobo es viejo, es más débil, por lo que no puede correr lo suficientemente rápido como para agarrar animales, y en consecuencia atrapa hombres, que son más fáciles de cazar. También les resulta más fácil destrozar a los hombres por sus dientes, aunque cuando son muy viejos se les rompen.
En la cuarta forma, las heridas que los hombres-lobo inflingen surge de la experiencia. Se cree que la carne de un humano es mucho más dulce que la de otras criaturas. Entonces, cuando un lobo prueba esa carne por primera vez, luego quiere volver a hacerlo.
En la quinta forma, la herida surge de la ignorancia. Cuando un perro está enojado, muerde a cualquier hombre, no reconoce a su propio amo. Y qué es un lobo, sino un perro loco y salvaje que no considera a ningún hombre.
En la sexta forma, la herida viene del demonio, que se transforma a sí mismo en lobo, como dijo Vincentius en su ‘Speculum Historiale’. Cuando los romanos lucharon contra los hombres de África, su capitán se quedó dormido y entonces fue un lobo y le quitó su espada. Ese era el demonio en forma de lobo. Lo mismo escribió William de París: un lobo matará y devorará a los niños, y hará las más grandes travesuras. Existió un hombre que creía que era un lobo, y fue encontrado en el bosque, muerto de inanición.
En la séptima forma, la herida viene del castigo de Dios. El Señor castiga a ciertos pueblos con ataques de lobos, como le ocurrió a Elisha; cuando quiso ir a la montaña de Jericó, unos muchachos traviesos se burlaron de él y le dijeron: ‘¡Cabeza hueva, acércate!’. Entonces los maldijo, tras lo cual dos osos salieron del bosque y devoraron a la mayoría de los niños por orden de Dios. Lo mismo ocurrió con un profeta que había recibido órdenes de Dios para ir a comer pan a la casa de una persona. Cuando estaba volviendo a su casa, apareció un león y se lo comió, dejando solo al asno por orden divina. El hombre debe acudir a Dios cuando usa a las bestias para hacer sus propias maldades. Amén.”
Se puede ver a través de este extraordinario sermón que el Dr. Johann Geiler von Keysersperg consideraba por igual a los hombres-lobo y a los lobos naturales, deseosos de carne humana. Pone de lado la teoría de que son hombre en estado de metamorfosis. Sin embargo, alude a esta superstición en su sermón sobre los hombres salvajes de los bosques.
Infección
Es común dentro de la ficción moderna encontrar conversiones en hombre-lobo a través de la mordedura de otra criatura semejante, pero en las leyendas no lo es tanto, ya que los hombres-lobo rara vez dejan a sus víctimas vivas.
A veces no queda claro en las películas si la mordida de un hombre-lobo infecta a la víctima con alguna enfermedad, o si la persona mordida está bajo algún tipo de maldición. La fuente de esta confusión es fácil de determinar. Algunos incluso afirman que el consumo de comida preparada por un licántropo es suficiente para llevar la infección.
La rabia era considerada en el folclore antiguo una maldición de los dioses. Una persona mordida por un perro rabioso u otro animal, eventualmente comenzaba a comportarse como bestia. Tradicionalmente, toda la locura cae bajo el dominio de la luna. En las películas, la mordida de un hombre-lobo actúa de una manera muy semejante a la mordida de un perro rabioso.
Clases de licantropía
by nicolas on Oct.19, 2009, under hombres lobos
Clases de licantropía
Clases de licantropía
Clases de licantropía
Existen dos tipos de licantropía: la primera es exhibida como una enfermedad mental en que el afectado se imagina a si mismo como un lobo y presenta comportamientos de este. Entre las características que presenta este desorden puede incluir el deseo por comer carne cruda o sangre. Generalmente este tipo de situación se lo denomina “licantropía clínica” para distinguir su uso de la licantropía legendaria.

Clases de licantropía
El segundo tipo de licantropía es la transformación mágica de un hombre en un hombre lobo. En esta clasificación existen tres tipos: la licantropía como maldición directa (brujos o gitanos maldicen a alguien para que se convierta en hombre lobo), la licantropía como maldición indirecta (ser víctima de un hombre lobo y sobrevivir al ataque, suele ser una forma de cómo convertirse en uno), o licantropía autoinfligida (encantamientos o pactos con seres infernales o brujas). En esta última se incluyen el uso de cinturones o sacos hechos de piel de lobo para lograr la transformación.